Viajeros se pueden llamar muchos y tantos lo son que no podemos circunscribirnos a sentidos parcos o mezquinos y es tal la universalidad del concepto que podríamos decir que todos viajamos por la galaxia si pensásemos que nuestro planeta se mueve siempre por el espacio y nos traslada de hecho aunque no lo notemos quizás.
La cuestión de sí notamos o percibimos el movimiento es algo extraño pues tiempo y movimiento van de la mano y no siempre son obvios para todos y tanto es así que podemos ver gente viviendo en tiempos pasados, arraigados en momentos que ya han sucedido y resisten la sucesión "presente". En definitiva reproducen una y otra vez los sucesos que en algún momento fueron "novedosos" para verse otra vez dentro del circuito de sucesos, como una obra de teatro en la que uno sabe que acto continua al otro.
Cuando empiezan a suceder caras en nuestro hacer, cuando suceden sonidos y figuras en nuestra rutina y todo pasa simplemente por la retina como algo hueco entonces es un punto límite que estamos abordando, un estado.
Escribiendo cualquier suceso sin conexión aparente o si, no lo sé, voy viajando sin saber hacia dónde. Mi rutina acelerada me apura aunque sin embargo estoy luchando contra una parálisis cancerigena que roba mis ansias de libertad y felicidad. horas y horas dedicadas al enriquecimiento de unos pocos que a cambio me ofrecen un amargo, paupérrimo y pueril espectáculo sobre sus vidas.
Me proponen propósitos nacionales épicos en los cuales yo no veo ningún provecho, nada de lo que me proponen festejar, cual monito saltarin, va a cambiar la corrosiva rutina que carcome día tras día mis aspiraciones y mis pretensiones de lo que deseo para mi familia. Sólo veo que unos cuantos vivos se llenan de dinero a costa de los impuestos a los pobres.
Estoy aquí re cuerdo, listo a la sucesión, cuerdo para enfrentar la locura y el atropello, no pienso rendirme a la fulminante y sucesiva demandante rutina que quiere esclavizar mis aspiraciones, mis criterios, mis conceptos, mi sucesión ansiada.
La cuestión de sí notamos o percibimos el movimiento es algo extraño pues tiempo y movimiento van de la mano y no siempre son obvios para todos y tanto es así que podemos ver gente viviendo en tiempos pasados, arraigados en momentos que ya han sucedido y resisten la sucesión "presente". En definitiva reproducen una y otra vez los sucesos que en algún momento fueron "novedosos" para verse otra vez dentro del circuito de sucesos, como una obra de teatro en la que uno sabe que acto continua al otro.
Cuando empiezan a suceder caras en nuestro hacer, cuando suceden sonidos y figuras en nuestra rutina y todo pasa simplemente por la retina como algo hueco entonces es un punto límite que estamos abordando, un estado.
Escribiendo cualquier suceso sin conexión aparente o si, no lo sé, voy viajando sin saber hacia dónde. Mi rutina acelerada me apura aunque sin embargo estoy luchando contra una parálisis cancerigena que roba mis ansias de libertad y felicidad. horas y horas dedicadas al enriquecimiento de unos pocos que a cambio me ofrecen un amargo, paupérrimo y pueril espectáculo sobre sus vidas.
Me proponen propósitos nacionales épicos en los cuales yo no veo ningún provecho, nada de lo que me proponen festejar, cual monito saltarin, va a cambiar la corrosiva rutina que carcome día tras día mis aspiraciones y mis pretensiones de lo que deseo para mi familia. Sólo veo que unos cuantos vivos se llenan de dinero a costa de los impuestos a los pobres.
Estoy aquí re cuerdo, listo a la sucesión, cuerdo para enfrentar la locura y el atropello, no pienso rendirme a la fulminante y sucesiva demandante rutina que quiere esclavizar mis aspiraciones, mis criterios, mis conceptos, mi sucesión ansiada.